PEN Canadá / PEN Honduras otorgan Premio Escribir Sin Miedo al periodista Ariel Torres Funes

Wednesday, 25 May 2016 19:16 Written by  Published in Contexto Read 1749 times
Este reconocimiento es para mí un honor, un incentivo y una responsabilidad, pero, sobre todo, como ciudadano, agradezco a PEN por fomentar estos lazos solidarios y pertinentes entre países Este reconocimiento es para mí un honor, un incentivo y una responsabilidad, pero, sobre todo, como ciudadano, agradezco a PEN por fomentar estos lazos solidarios y pertinentes entre países

PEN Canadá / PEN Honduras  entregó hoy 25 de mayo, el Premio Escribir Sin Miedo 2016  al periodista Ariel Torres Funes por su trabajo de investigación El Tumbador: una prisión verde de impunidad.

Torres Funes realizó la investigación con el apoyo de Claudia Sevilla Ardón, Bricelda Contreras Torres y Dany Barrientos. Por estar fuera del país el premio que consistía en una placa de reconocimiento y mil 500 dólares canadienses, lo recibió su padre, el también periodista Manuel Torres Calderón, quien leyó el discurso enviado por el ganador del premio.

menciones honorificas 

A la izquierdaTomy Morales y Kenia Oliva, directivas de Pen Honduras, entregan

pergamino de Honor a  Katia Lara, por haber obtenido el segundo lugar. A la derecha

Delmer Membreño con su tercer lugar recibe el pergamino de Honor de la presidenta

de Pen Honduras, Dina Meza.

Asimismo, PEN confirió  menciones honorificas a la documentalista Katia Lara (documental Margarita Murillo) y  al fotoperiodista Delmer Membreño  (trabajo foto periodístico Desterrados).

Desde 2015 PEN otorga el premio para rendir  homenaje a periodistas y comunicadores de Honduras  que abordan temas de interés y utilidad pública, a pesar de las presiones por mantener el  silencio.

El jurado calificador valoró más de 13 productos de investigación  y aplicó criterios técnicos y éticos relacionados con la rigurosidad en el desarrollo de temas relacionados con la gestión pública que potencian las libertades de expresión y prensa, y el derecho ciudadano a la información.

Por Honduras integraron el jurado Rosa Morazán (periodista y docente universitaria); Divina Alvarenga (periodista, escritora y docente universitaria) y Yanina Romero (periodista  consultora); asimismo, el costarricense Allan Barboza  (fotoperiodista y documentalista) y  la londinense Nina Lakhani (periodista e investigadora que escribe para prestigiados diarios de Inglaterra como  The Guardia y The Independent).

En la mesa principal estuvo presente la escritora y periodista Divina Alvarenga,  y Rosa Morazán, quienes fueron miembras del jurado. Morazán dio lectura al acta donde se señala al ganador del Premio Escribir sin Miedo.

En 2015 recibió el galardón el periodista y documentalista Fred Alvarado con el ensayo “HONDURAS: El proceso de re militarización de América y el fracaso de la guerra contra las drogas”, y recibieron menciones honorificas las periodistas Claudia Mendoza y Wendy Funes.

Fred Alvarado participó desde Canadá para hablar de su experiencia después de haber recibido el premio en el 2015, lo cual le ha dado la oportunidad de hablar con periodistas de diversos medios de comunicación en ese país a quienes ha descrito las precarias condiciones de la libertad de expresión en Honduras.

PEN Canadá / PEN Honduras instituyó el Premio Escribir Sin Miedo con el propósito de incentivar la investigación periodística y reconocer la valentía de comunicadores que trabajan en un clima de violencia e impunidad.

Ariel Torres: Debo admitir que el nombre de esta iniciativa, «Escribir sin miedo», me intriga

manuel torres

El periodista Manuel Torres, padre del ganador

del premio levanta la placa de reconocimiento

a la  que se hizo acreedor su hijo Ariel.

Discurso de Ariel Torres Funes, leído por su padre Manuel Torres Calderón:

Estimados y estimadas, representantes de PEN, en Canadá, en Honduras, a su coordinadora nacional, Dina Meza, periodistas, público en general, reciban un cordial saludo; me encuentro temporalmente fuera del país, por lo que lastimosamente no me es posible compartir físicamente este espacio con ustedes. Pero también me enorgullece estar representado por mi padre, quien es junto a mi madre y mis hermanos, una escuela incesante de periodismo en el hogar.

Primero que todo, como periodista, este reconocimiento es para mí un honor, un incentivo y una responsabilidad, pero, sobre todo, como ciudadano, agradezco a PEN por fomentar estos lazos solidarios y pertinentes entre países, que más que un concurso, es un espacio generador de diálogos, de análisis, que impulsa debates internacionales sobre el contexto y el ejercicio de este oficio en Honduras. 

Agradezco también a las instituciones y personas que hicieron posible la realización del reportaje «El Tumbador: una prisión verde de impunidad», como Oxfam Internacional a través de la campaña «Alto al Riesgo», al Comité de Familiares de Detenidos y Desaparecidos en Honduras (COFADEH), que trabaja con los dolientes, sobrevivientes y familiares de las víctimas, y que llevará el caso de El Tumbador ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), al grupo de trabajo, y a todas las fuentes informativas que decidieron contar sus experiencias y sus visiones en un contexto aún muy adverso e impune.

Debo admitir que el nombre de esta iniciativa, «Escribir sin miedo», me intriga

Creo suponer que quienes idearon este certamen al hablar del «miedo» hacen una primera referencia a un estado fisiológico y emocional … que recorre de pies a cabeza despertando una situación de angustia. Esto en términos físicos.

Pero también creo que hacen alusión al miedo sistemático que vive la ciudadanía hondureña, donde la angustia no se recorre de pies a cabeza, pero sí desde el pasado hasta la incertidumbre con la que vemos el futuro.

Si juntamos estas dos fuerzas y las ubicamos en el terreno periodístico, hablamos de la existencia de un miedo a la censura,a la autocensura, a la renuncia de las libertades, a la angustia de que, por enfrentar el miedo, se caiga en penurias económicas, exclusión profesional y en el peor de los casos, que se sufra un atentado contra la integridad personal y familiar.

Entiendo que este certamen ha pensado en todo esto y que su existencia es un desafío y un aliciente para luchar por el derecho a informar y enfrentar los abusos del poder.

Me imagino que el reportaje ha sido premiado porque relata cómo el miedo opera como una herramienta de control. Estoy seguro que también se ha identificado en él, el testimonio sobre la naturaleza de una acción colectiva empujada por una situación extrema, donde el miedo corresponde a una acción mortal, homicida e impune contra la integridad física de 5 campesinos.

La investigación documenta la masacre de El Tumbador, cometida el 15 de noviembre de 2010 en el Bajo Aguán. Ese día fueron asesinadosCiriaco de Jesús Muñoz (50), Ignacio Reyes García(53), Raúl Castillo (48), Teodoro Acosta (39) y José LuisSauceda Pastrana (26), que, entre muchos otros, decidieron romper el miedo y recuperar una finca que originalmente les pertenecía y que por diversas irregularidades se encontraba en manos de la Corporación Dinant, presidida en aquel entonces por el occiso agroindustrial Miguel Facussé.

Pese a que se obtuvo el testimonio de algunas de las personas que estuvieron presentes durante ese acontecimiento, gente que, en definitiva, ha decidido enfrentar el poder, percibimos que el miedo, aun combatiéndolo, perdura. Un poblador dijo: «La masacre fue dura. Nos afectó mucho. La comunidad quedó con miedo de que Facussé actuara de nuevo. Yo todavía casi no salgo, solo me muevo de la casa a la propiedad y dentro de la comunidad. La gente desde el 2010 guarda temor». Han pasado poco más de cinco años desde entonces, y el apellido Facussé sigue despertando escalofríos.

Dentro del acopio de testimonios, es importante señalar que no todos los campesinos de la Guadalupe Carney decidieron hablar frente a la grabadora o colocarse frente a la cámara.

Desde mi posición de periodista, que percibe el miedo en un segundo grado y con una distancia mucho mayor, los comprendo perfectamente.

Imagino la dificultad que implica relatar un hecho impune y doloroso cuyo escenario no ha cambiado y que, es más, la probabilidad de que empeore, es permanente.

Pienso que los que deciden no hablar albergan temores justificados. Todos sabemos que en Honduras el poder actúa brutalmente cuando se le expone, cuando se desenmascaran sus secretos.El asesinato de Bertha Cáceres, dos meses transcurridos desde entonces, y dentro del sector periodístico, el atentado contra el comunicador Félix Molina, demuestran que los promotores del miedo están animados por una violencia extrema que puede superarlas fragilizadas resistencias ciudadanas. El sistema que han formado se los permite.

Comprendo a los que tienen miedo porque están bien conscientes, lo han vivido en carne propia, de que el miedo no se puede vencer con la simple voluntad cuando se ha sido despojado anteriormente de los derechos y las garantías ciudadanas. ¿Cómo no tener miedo si cuando los que intentan abrir los cerrojos del poder son atacados impunemente?

El miedo pues, en un país donde en los últimos cinco años, 38 periodistas han sido asesinados,es una reacción natural. En otras palabras, tener miedo, no es una actitud condenatoria.

Por otro lado, están los que deciden enfrentar el miedo.En ellos se puede observar dos actitudes, por una parte, buscan evacuar el miedo apretando en un puño la duda de que su acción terminará en una tragedia estéril y en el otro puño, la esperanza, de que su acción es semilla portadora de una reacción futura.

Que quede claro: todo esto lo digo sin querer afirmar que el miedo nos debe paralizar o que debemos aferrarnos en la esperanza de un rebrote ciudadano de justicia.  

No, primero pienso que antes de vencer el miedo, es necesario preguntarnos cómo hacer frente común a la «mafiocracia» que impera en el país.

Dicho de otra forma: ¿cómo podemos replantearnos mecanismos de defensa y protección de las fuentes y de los periodistas para avanzar como sociedad?

Dentro de mi país, como periodista, me siento acorralado dentro de un escenario donde solamente se perciben dos extremos y que se reduce a un simple enfrentamiento entre periodismo “libre” y periodismo “servil”.

De un lado, están desde los que simplemente se oponen al poder en curso, hasta los que, viendo el ejercicio de este oficio como algo más complejo, pelean por ejercer éticamente su labor. Ambos entienden que debe cambiarse el statu quo, pero cada uno defiende intereses y alberga ideas diferentes sobre lo que es el ejercicio periodístico con respecto al poder.

Del otro lado, está el periodismo indiferente o anodino y el que es servil al poder; ambos están cómodos con el statu quo, aunque cada uno, siendo no esencialmente iguales, está dispuesto a vender el alma al diablo por un precio diferente.

Me gustaría pensar que hay maneras de escaparse de estas burdas y simples oposiciones, y que el ejercicio periodístico se basa a partir de otro tipo de criterios, como la honestidad económica e intelectual.

Vuelvo a pensar en el nombre que lleva esta iniciativa, «Escribir sin miedo». Asumiéndome como parte de esos periodistas que piensan que la honradez y la honestidad intelectual es el principal valor que debe gobernar nuestro oficio, me digo que “escribir sin miedo” es un compromiso político y ciudadano necesario, pero, que, (siempre existe el “pero”), se asume porque las circunstancias del país orillan hasta ahí.

Se toma conscientemente una posición, sin embargo, es preciso destacar el matiz: no debería ser así, los periodistas y comunicadores, no deberíamos tener miedo al ejercer nuestro trabajo de manera profesional y responsable.

Admito y no deniego que hay algo de utópico en este pensamiento, de idealista, una palabra que, por cierto, ha perdido su auténtica connotación. 

No obstante, también quiero decir que vencer el miedo no basta. Que vencer o enfrentarse al miedo para un profesional de la comunicación es una tarea inacabada. En primer lugar, porque vencer el miedo no garantiza el buen ejercicio de la profesión y, en segundo lugar, porque el miedo nunca lo vencemos por completo.

Ganamos a medias el combate. Y las medias victorias, implican a su vez, medias derrotas.

Es duro admitirlo, pero es necesario hacerlo, de lo contrario, corremos el riesgo de olvidar, que como en una competencia ciclística, vencer el miedo garantiza solamente ganar una etapa, pero no la competencia.

Para ganar la competencia, también debemos concentrarnos en perfeccionar nuestro saber hacer; igual de importante es superar más adelante, los caminos fangosos donde nos creemos capacitados para determinar lo que está “bien” y lo que está “mal”.

Si hay algo en nuestro oficio que debe ser como decía el Ché Guevara, una “revolución permanente”, es la defensa de nuestra ética, que se pone a prueba con escenarios cambiantes que nunca son fáciles de identificar y medir.

Ser buen periodista no se reduce simplemente a negar las «machacas» o a hacer de la denuncia, una única arma de combate. Podemos aspirar a ser buenos periodistas cuando nos preparamos para enfrentar las trampas de la realidad. Es en ese tránsito difícil, en el que se suelen perder amistades, posiciones, oportunidades, cuando logramos profesionalizar nuestro oficio, cuando entrevemos la libertad. Es en ese momento cuando nos damos cuenta que, de hecho, se puede cambiar la premisa de “escribir sin miedo” por “escribir con libertad”.

Creo que es fundamental alertar que, frente a la polarización del país, corremos el riesgo de cambiar las ideas por las afiliaciones y someter nuestra inteligencia a la oscura idea del “todo o la nada”.

Demos un paso y asumamos que vivimos una crisis generalizada del pensamiento, donde el verdadero debate está ausente y donde la fuerza de la prensa, está muy lejos del auténtico ideal democrático.

Y aun si el ideal democrático puede parecernos el mejor, porque precisamente es el más revolucionario, pues implica la repartición verdadera del poder, lo único que garantiza al periodista su independencia, es aprender a militar, única y exclusivamente, para el periodismo.

Pienso en los periodistas jóvenes como yo, y si algún consejo puedo transmitir es que tengamos y cuidemos nuestra propia ideología, pero sirvámonos de ella para buscar la verdad, no para sentarnos en ella.

Lo más curioso y paradójico de las épocas de incertidumbres, es que borran las dudas.  Con frecuencia se puede caer en creerse dueñode la razón. Fatal para el periodista. Nuestra labor es alimentar la capacidad de dudar de todo, es nuestro derecho, es nuestro oficio y debemos ejercerlo sin restricciones y sin procesos selectivos donde decidimos qué es lo que debemos dudar y que no.

Nos lo dicen en las primeras clases de periodismo, para ir a los hechos mismos es necesario moderar el valor que le concedemos a nuestras creencias.

Los buenos maestros de universidad suelen decir que la mayor inversión que un periodista puede hacer en su carrera es construir su credibilidad. En el ejercicio de la profesión, con la excusa de que la práctica nada tiene que ver con la teoría, esta enseñanza se suele diluir.

No hay que hacer caso de esa falsa dicotomía entre teoría y práctica. Una y otra no están separadas y la credibilidad, justamente, se hace en los momentos más difíciles, como el que vivimos.

A nosotros de escoger si atravesamos el miedo, si seguimos depurándonos, si seguimos protegiéndonos con nuestra ética, para ganar así la etapa y nos lanzamos a “escribir con libertad”.

De nuevo, agradezco este espacio y esta iniciativa de PEN por fomentar el debate por un periodismo que contribuya a un nuevo tejido social y democrático en nuestro país.

Muchas gracias.

Discurso de Brendan de Caires, responsable de Programas y Comunicaciones de Pen Canadá, leído por Eduardo Bahr, Secretario General de Pen Honduras:

 brendan

El premio rinde homenaje a la valentía de los y las periodistas

PEN Internacional, la organización de los derechos humanos y literatura más antigua en el planeta , señala que la escritura puede cambiar el mundo. PEN cree que los escritores introducen ideas ante la opinión pública con una fuerza y una claridad especial, y que las obras de poetas, dramaturgos, ensayistas y novelistas (los grupos en que se basan las letras de las siglas PEN,en inglés), juegan un papel indispensable en el mantenimiento de las libertades creativas y políticas en todas las sociedades.

El dramaturgo estadounidense Arthur Miller describió un buen periódico como "una nación hablando a sí misma".

Escribir sin Miedo, el premio que vamos a entregar  hoy, fue creado cuando el centro PEN Honduras, el más joven de los  más de 150 centros de PEN en mundo, fue establecido hace dos años. El premio es un intento de mantener esta conversación en Honduras, a pesar de la horrible violencia contra periodistas que viven y trabajan aquí.

El premio rinde homenaje a la valentía de ellos y ellas, quienes continúan haciendo  periodismo sobre cuestiones de urgente interés público, a pesar de presiones temerosas que tienen a permanecer en silencio.

Quisiera agradecer a todos los que han contribuido a establecer este premio en nombre de PEN Canadá: los miembros de PEN Honduras que nos han ayudado durante los últimos tres años; los jueces que este año leyeron y discutieron  los diferentes ensayos y documentales que se presentaron; y los escritores y periodistas que participaron en el concurso. 

Por último, quisiera felicitar a nuestro ganador, el periodista Ariel Torres Funes,  que con el apoyo de Claudia Sevilla Ardón, Bricelda Contreras Torres y  Dany Barrientos, realizó la obra Tumbador: una prisión verde de impunidad, y me gustaría darles las gracias por publicar tan importante información de interés público.

MUCHAS GRACIAS

Brendan de Caires

Responsable de

Programas y comunicaciones-Pen Canadá

25 de mayo de 2016, Tegucigalpa, Honduras

Discurso de Dina Meza, Presidenta de Pen HondurasPremio Escribir sin Miedo  es una oportunidad para los periodistas, comunicadores sociales , la sociedad y el Estado de Honduras 

Es imposible que una democracia se fortalezca y la sociedad tenga desarrollo, si la información se esconde y hay amenaza a quienes quieren sacarla a la luz.

Un Estado que funciona de esa manera sencillamente oculta  lo más vital,  y los tropiezos que encuentran los periodistas y comunicadores sociales, definitivamente desactivan la verdad.

Pen Canadá , una organización hermana de Pen Honduras, ambas afiliadas a Pen Internacional, decidió apoyar al país y en especial a periodistas y comunicadores sociales, después de hacer una profunda investigación  con Pen Internacional y el Programa Internacional de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Toronto, Canadá, en el año 2014.

Esta investigación llamada Honduras: Periodismo a la sombra de la Impunidad, dejó  al descubierto por qué este flagelo se alimenta con tanta fuerza que tiene desarticulada la institucionalidad en Honduras, mantiene en zozobra a los periodistas, mata a otros, vigila, hostiga y amenaza de tal manera,  que ha convertido a Honduras en uno de los países más mortíferos del mundo para ejercer el periodismo.

Eso motivó a Pen Canadá a hermanarse con Pen Honduras para luchar juntos en el combate  a esta situación  tan terrible. Decidimos  que era necesario fortalecer a los periodistas en cuanto a la solidaridad vital que necesitan,  independientemente de sus líneas de pensamiento,  y también al periodismo de investigación, y así nace el Premio “Escribir sin Miedo”, para sacar a la luz lo oculto de los asuntos públicos.

Necesitamos que se combine la técnica con una decisión férrea de sacar al descubierto algunas acciones que se hacen desde las instituciones públicas y afectan a la sociedad, pero también es importante que el Estado asuma su rol para proteger a quienes aún en medio de las amenazas sacan información trascendente que debería servir al propio Estado de Honduras para iniciar procesos contra las personas que laceran el derecho a la información, la verdad  y la libertad de expresión en Honduras.

Esta es la segunda Edición del Premio Escribir sin Miedo, soñamos que con los años se fortalezca de tal manera que se impregne en la mente de periodistas , comunicadores sociales, escritores y funcionarios públicos, para que la verdad que es un derecho humano, ya no se esconda,  que sea lo cotidiano y no lo asombroso.

Esta mañana como presidenta de Pen Honduras,  animo a los periodistas y comunicadores sociales a no tener miedo , creo que vamos avanzando en ese sentido, el año 2015 no eran muchos los que  querían participar justamente por miedo, este año 2016 se duplicó la cifra.

Eso es esperanzador, nos dice que aunque paso a paso vamos avanzando en los objetivos que nos propusimos desde el principio con el premio, como es  la investigación sobre asuntos públicos, para que no sea un secreto de Estado y  que se desarticule el  blindaje de la información pública,  la cual debe estar a la vista de la sociedad hondureña.

Solo de esa forma quienes usan los bienes nacionales para lesionar los intereses de la sociedad abusando de su cargo, tendrán consecuencias, acá también la sociedad hondureña tiene su cuota de responsabilidad, sin el apoyo de ésta es difícil avanzar en un terreno espinoso que ahoga la verdad.

Esperamos que en la  tercera edición del premio en el ,  la participación sea tan robusta que tiemblen los abusadores, en la medida que eso suceda, éstos tendrán que someterse al imperio de la Ley para lo cual necesitamos una institucionalidad fuerte, está en nuestras manos lograrlo, lo difícil es empezar o callar.

Muchas Gracias

Dina Meza

Presidenta de Pen Honduras

Entrega del Premio Escribir sin Miedo

25 de mayo de 2016, Tegucigalpa, Honduras                                 

Jurado tomó en cuentra: Los criterios técnicos y éticos del periodismo de investigación y la rigurosidad

jurado

Arriba: Rosa Morazán (Honduras) y Allan Barboza(Costa Rica). Abajo de izquiera a  derecha: Yanina Romero

(Honduras), Nina Lakhani (Gran Bretaña) y Divina Alvarenga (Honduras)

El jurado trabajó intensamente varios día para poder seleccionar al ganador y tomó en cuenta lo siguiente:

El trabajo debía llenar estos requisitos:abordar la gestión pública, ser de interés y utilidad social; dejar al descubierto información oculta; evidenciar técnicas  y métodos de investigación; manejo adecuado del planteamiento del problema, antecedentes y por qué; fuentes confiables abordadas y fidedignas; develar evidencia documental; manejar fuentes orales, testigos, entrevistas, testimonios, infografía, estadísticas, imágenes, animación; calidad en la redacción, precisión,  claridad, coherencia; equilibrio informativo y predominio de parámetros técnicos  y éticos.

“Valoramos el respeto a la audiencia y la dignidad de las personas que forman parte de la historia a través de la acertada técnica y ética;  utilización de los distintos recursos que dan vida a las historias, aún en las circunstancias más adversas. Consideramos  la investigación, la narrativa, la armonía en la forma y fondo del contenido, la comunicación efectiva del trabajo, en definitiva, valoramos la calidad del producto final", señaló el jurado. 

Por qué el primer lugar a El tumbador: una prisión verde de impunidad?

Tiene impacto en contenido e imágenes, excelente tratamiento técnico, investigación, narrativa y trabajo de campo. la investigación es sólida, narrativa magistral y un excelente trabajo de campo. posee claridad e interés humano. detalla la vida en el bajo aguán y la muerte violenta de campesinos en el tumbador.

Por qué el segundo lugar al documental audiovisual "Margarita Murillo?

Técnicamente está bien elaborado, excelente narrativa, interés humano, claridad, coherencia, mantiene el interés de la audiencia, riqueza en contenido, contextualiza y retrata la vida de la lider campesina víctima de la violencia y la impunidad. a un año de su muerte, los autores materiales e intelectuales siguen libres.

Por qué el tercer lugar a Desterrados?

Es un extraordinario trabajo de fotoperiodismo con contenido social, denuncia, motiva la razón y el sentimiento.El impacto de las imágenes provoca reflexiones sobre la realidad que a diario enfrentan los habitantes del Bajo Aguán. Es una excelente producción

En la ceremonia oficial de entrega del galardón tomaron la palabra Jorge Miralda, vice presidente de Pen Honduras, que dio la bienvenida a los asistentes;  la presidenta PEN Honduras, Dina Meza, con un posicionamiento sobre el premio y Eduardo Bahr, Secretario General de dicha organización leyó el mensaje de Brendan de Caires, responsable de Programas y Comunicaciones de PEN Canadá. Esta actividad  se realizó ante la presencia de periodistas, comunicadores e invitados especiales, entre ellos el Embajador de la Unión Europea, Ketil Karlsen.

El trabajo ganador El Tumbador: una prisión verde de impunidad, será traducido al inglés. 

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